En política, muchas veces
los resultados electorales van más allá de una victoria o una derrota. Las
celebraciones y las tristezas generalmente opacan el importante espacio que
merece el análisis, y entender por qué muchas veces el pueblo de acuerdo a las
creencias de cada quien acierta, o simplemente se equivoca.
Cada proceso electoral es
distinto, cada región es diferente y el país es uno nuevo cada día, es una
realidad impredecible la que todos vivimos, pero con verdades que nos
arropan por igual, y que más allá de las etiquetas políticas son imposibles de
ocultar.
Por ejemplo, San Diego, San
Cristóbal, Páez (Alto Apure) o Valera son municipios distantes pero que sufren los
mismos problemas-país que todos conocemos, ahora bien ¿Por qué responden
distinto electoralmente?, ¿Cómo un
municipio histórico en una tendencia, se revierte a otra?
No hay una verdad absoluta.
Pero la experiencia en los procesos dicta que un punto fundamental es la
organización. Empiezo por acá, porque preocupa como siempre se espera un
proceso electoral para en costión de meses querer revertir una tendencia de
años.
La organización va de la
mano con el trabajo de un potencial candidato o dirigente político. No se puede
pretender sin un trabajo social calar de inmediato en una población, mucho menos sin
organización lograr una campaña que de resultados y peor aún, creer
que por el apoyo vía consenso o imposición de una serie de partidos ya es
suficiente para en meses vencer muy probablemente a otro candidato que ya es
gobierno y por lo mínimo tiene de 4 a 8 años gobernando una localidad.
Por si fuera poco, ignorar los resultados electorales previos es como correr cada 4 años el mismo maratón
y tropezarse siempre con la misma piedra, la cual en esta breve historia ya tiene
su historial de lesionados.
En el análisis está la
oportunidad de oro de reconocer las fallas del candidato, su estrategia y la
organización. Para largas penas, pocos se preocupan por esto, lo que nos lleva
a entender porque siempre la tradicional excusa suele desahogarse por el
ventajismo (que siempre va a existir), la compra de votos (que siempre va a
existir), y el abuso de poder de quien gobierna que siempre, sea del partido que
sea va a existir y que hoy no tiene límites.
En estas últimas líneas quiero
cerrar con una reflexión: como hacen faltan los candidatos que por vocación
buscan trabajar por su pueblo y no esperan cada 4 años para aparecer, hace
mucha falta tener un plan, una estrategia, un equipo y lo más importante la
organización para cuando llegue el momento tener al menos lo esencial para
salir al ruedo político en busca de legitimar el trabajo y la constancia de
años. En este sentido, poco se hace y es lo que se debe hacer. A veces, no es que
un gobierno controle todo aun siendo ineficiente, sino que quienes le adversan
tampoco hacen el trabajo correcto y por ello siempre pierden con los mismos errores.
Si la historia cambiara,
estoy seguro los resultados fueran otros. No se trata de legitimar a una
institución, se trata de vencerla y superar con trabajo todos los obstáculos
que ya conocemos.
San Cristóbal y San Diego, no sólo derrotaron a candidatos del
gobierno, derrotaron el ventajismo del estado, el chantaje, la militarización,
la represión, la injusticia del TSJ, al CNE y al propio Nicolás Maduro. No hubiese existido otra forma
de hacer justicia sino a punta de votos y con una mayoría contundente, allí el gran reto que hoy demanda el país.
Probablemente
el Gobierno hubiese esperado que la violencia en las calles sorteara el futuro
de San Cristóbal y San Diego, el cual sin duda les favorece porque es allí
donde tienen el control. ¿Qué paso? El pueblo
se organizó, participo y se expresó.
No hubo injusticia, abuso de
poder ni militarización que pusiera de rodillas la voluntad de un pueblo. Entre lineas, un ejemplo para el país.
SB,
Sánchez Baptista
Twitter @SanchezBaptista

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